Fuente: Mundo Marítimo

El coronavirus actúa como catalizador y aumentan la necesidad de digitalizar cada vez más rápido los procesos.

El desarrollo del coronavirus (Covid-19) no ha sido favorable para el progreso del sector portuario de América Latina y el Caribe. De hecho, cuando la pandemia llegó, algunas economías de la región no alcanzaron a recuperarse de shocks anteriores. El oficial superior de Asuntos Económicos, Infraestructura, Transporte y Puertos en CEPAL, Ricardo Sánchez, aseguró durante el webinar organizado por SELA “Retos para la innovación tecnológica en el sector portuario”, que “a diferencia de otras crisis, esta ha sido más intensa. Hasta el momento la fuerza de impacto ha sido mayor que todas las crisis que hemos sufrido en América Latina de todo el siglo XX y lo que va del siglo XXI (…) Estamos frente a la necesidad de un cambio en el estilo, el desarrollo de nuestras sociedades y de nuestra economía en América Latina y el Caribe”.

Sánchez explicó que ahora mismo el sector portuario de la región se caracteriza por una brecha de infraestructura, normativas y regulaciones obsoletas, fallas de facilitación logística, una distribución modal poco eficiente, poca inversión tecnológica e innovación, baja productividad y altos costos, propiedades muy poco convenientes durante una crisis como la actual. En ese contexto, Ricardo Sánchez y el oficial a cargo de la Unidad de Servicios de Infraestructura de CEPAL, Gabriel Pérez-Salas, proponen el impulso de la transformación digital del sector portuario de América Latina y el Caribe.

Antes del coronavirus existían ciertas tendencias que ya estaban afectando al sector portuario, por ejemplo los buques más grandes, la alta competencia por el hinterland, la importancia de los costos logísticos y el surgimiento de la 4° Revolución Industrial. “Más que detener estas grandes tendencias, lo que hace el Covid-19 es actuar como un verdadero catalizador, aumentando la velocidad con que estos cambios se producen y la necesidad de digitalizar cada vez más rápido estos procesos. Y por lo tanto gran parte del desafíos que tiene la región hoy en día es recuperarse no solamente de este momento trágico de la sociedad, sino que hacerlo de una forma mejor de lo que estábamos”, sostuvo Pérez-Salas.

Para recuperar la actividad económica y de los puertos de una manera sostenible en este nuevo escenario, la CEPAL propone cuatro reformas regulatorias institucionales que tienen directa relación con la digitalización portuaria: inversióninteroperabilidadintegración regional e inteligencia logística, que a la vez tienen tres grandes objetivos: mejoras operativas (operaciones rápidas, seguras y eficientes, menores tiempos y costos), proveer información a la cadena logística (información precisa y oportuna, visibilidad y trazabilidad, conectividad modal) y entregar servicios de valor agregado (flexibilidad, predictibilidad, eficiencia y manejo de contingencia).

De esta forma, para avanzar en la digitalización de la industria, existen tres grandes elementos: la gobernanza logística co-modal para promover un flujo expedito, eficiente, seguro y competitivo de bienes y servicios; la armonización de procedimientos y facilitación comercial a nivel regional; y plataformas tecnológicas estandarizadas a nivel global para reducir costos, mejorar la ciberseguridad y aprovechar mejores prácticas. “Estas plataformas buscan mejorar la integración no solamente del puerto con la cadena logística local, sino que también facilitar el intercambio de información con los países vecinos y generar un mercado mucho más ampliado”, comentó Pérez-Salas.

Etapas de la digitalización portuaria

1. Desarrollos informáticos propios: ERP (Sistema de Planificación de Recursos Empresariales) y paquetes informáticos.

2. Sistemas portuarios integrados: Port Community Systems

3. Sistemas logísticos integrados: Logistics Community Systems

4. Puertos inteligentes: Plataformas integradas y estandarizadas globalmente

Gabriel Pérez-Salas destaca que para llegar a la última etapa, que es la ideal, se pueden reutilizar las normativas y estándares de las Naciones Unidas. “Se pueden aprovechar experiencias internacionales, no reinventar la rueda, no volver a hacer todo el ciclo de investigación y desarrollo; reducir el costo de implementación y mantención de los sistemas; incrementar la ciberseguridad; reducir la obsolescencia tecnológica y de normativas; promover la colaboración; y generar una logística inteligente”, concluyó.


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