El brote de la Covid-19 viene a representar no solo el mayor riesgo de salud pública de los últimos tiempos, sino también una amenaza inminente para la economía global. No podemos hablar del virus (SARS-CoV-2) sin que se hable de las repercusiones económicas.

Representando el 90% del comercio mundial, el transporte marítimo no es la excepción; debe afrontar el reto de recuperarse a la situación de comienzo de año con cifras por debajo de las regulares, y principalmente garantizar que el suministro de alimentos, medicamentos, materia prima y combustible, llegue a todos los consumidores del mundo.

Según estimaciones de la Cámara Marítima Internacional (ICS, por sus siglas en inglés), el impacto de las repercusiones de la propagación del virus en el transporte marítimo está costando, semanalmente, a la industria una pérdida de 350 millones de dólares. Más de 350 mil contenedores han sido retirados del comercio mundial; las cadenas de suministro globales siguen sufriendo, y siguen existiendo problemas en torno a la cuarentena de los buques en puertos.

Una revisión de las estadísticas de movimiento de contenedores del Sistema Portuario de Panamá, en TEU, da cuenta de un crecimiento del 16.4% en el primer trimestre de 2020, en comparación con 2019. Si analizamos en detalle las cifras publicadas por la Autoridad Marítima de Panamá, se observa una leve disminución de 1.52% entre febrero de 2020 y marzo , mes de inicio de las medidas por la Covid-19.

Analizando las proyecciones de finales de 2019, y las condiciones de mercado producto de la pandemia, existe una posibilidad de que en el segundo trimestre tengamos una disminución en la carga que manejarían las terminales portuarias, principalmente en el litoral pacífico. Ante este posible escenario, un paso importante que debe realizar el gobierno, sin que hablemos de subsidios ni rebaja de tarifas, es proteger lo más importante: su fuerza laboral.

En este sentido, las autoridades de salud deben aumentar las pruebas para detectar en las terminales nuevos casos de la Covid-19 y desarrollar un programa de vacunación masiva contra la influenza. Recordemos que la operación en los puertos está sujeta al recurso humano, si se aumentan los controles y se cumple con las medidas del Plan de Contingencia Covid-19, se disminuye la posibilidad de contagio de estibadores, técnicos y demás colaboradores de las terminales, y del personal que labora para la industria marítima auxiliar.

Derivado de lo anterior, debemos mencionar la reciente aprobación de la Ley N°. 150 de 24 de abril de 2020, que dicta normas para la protección del trabajador portuario, que nace como una iniciativa para garantizar sus derechos laborales y que, con la presente coyuntura de pandemia, deberá ser una herramienta legal para también incluir los procedimientos de seguridad sanitaria que de manera proactiva han realizado las terminales. El Órgano Ejecutivo debe iniciar un proceso de reglamentación de esta ley, propiciando la más amplia participación de los actores del sector laboral, los operadores portuarios e incluso el sector académico, utilizando las plataformas tecnológicas para ello.

Si hablamos de amplia participación, no podemos dejar de resaltar la importancia del uso de la tecnología para afrontar esta crisis sanitaria. La Ventanilla Única Marítima (VUMPA), implementada en Panamá en el año 2017, ha permitido la recepción segura de los buques que entran a aguas nacionales, agilizando los trámites y evitando que 6 ó 7 funcionarios (ACP, AMP, Aduanas, Aupsa, Minsa, Migración, MIDA) tengan que abordar un buque para su inspección, con el consecuente riesgo de un posible contagio.

Sin duda, se hace necesario culminar la segunda etapa del VUMPA aplicada a las terminales portuarias, que permitirá hacer los trámites de pagos y permisologías entre sector público y privado (navieras y puertos), eliminando el contacto persona a persona y reemplazándolo con el envío de la información de manera digital, lo que de igual forma facilita la trazabilidad de los procesos y la posibilidad de analizar el comportamiento de estos para la toma de decisiones.

En definitiva, esta pandemia ha creado desafíos sin precedentes para las navieras y los puertos marítimos, que ven afectados todas sus líneas de negocios y, principalmente, para las autoridades públicas que deben ejecutar fórmulas ágiles y concretas que le permitan al conglomerado marítimo panameño seguir ofreciendo un servicio de clase mundial.

Debo señalar que, como panameño, confío en que las directrices aplicadas por las autoridades de salud y la disciplina de todos, permitirán controlar y disminuir el contagio de la Covid-19. Por lo cual, desde ya se hace necesario que el sector marítimo, junto con las autoridades nacionales, reactiven las sesiones del Gabinete Logístico, en modo virtual, para avanzar en definir una planificación ordenada y presentar soluciones innovadoras que garanticen un tráfico marítimo seguro y la reactivación económica de Panamá, post Covid-19.

El autor es presidente de Maritime Policy Bureau y exministro de Asuntos Marítimos

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